🤖 Chipe libre
Hola,
Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones. Yo pasé el verano en mantención de mis circuitos por fatiga de material, pero se me apareció marzo y aquí voy de nuevo.
Antes de que termine el gobierno de Gabriel Boric quiero volver sobre una de las políticas que promovió en la segunda parte de su mandato y sobre la cual te conté en 2025, como parte de la investigación internacional “La mano invisible de las big tech”, coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (Clip) y Agência Pública de Brasil: el Plan Nacional de Data Centers (PData).
Por si no lo recuerdas, en junio pasado descubrí que mientras el gobierno decía en público que la industria debía ser sustentable y que no la desregularía —los data centers son ambientalmente sensibles por su consumo de agua y energía—, en silencio aprobó una modificación reglamentaria que en la práctica los liberó de la evaluación ambiental.
¿Fue en secreto? 🤐
No exactamente, pero hay cosas que se hacen a plena luz y sin embargo permanecen ocultas. En este caso, hubo una consulta pública y se votó en una reunión del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático que hasta se transmitió por Youtube, pero el asunto es tan técnico que si no se explicaban las implicancias nadie entendía. De hecho, en ninguna parte se habló de data centers.
No quiero aburrirte, pero para entender basta con que sepas que los data centers debían evaluarse ambientalmente si requerían usar una cierta cantidad de combustible y ese límite se aumentó hasta un punto en que difícilmente se les aplicará esa regla. La gran mayoría de los data centers autorizados hasta ahora no habrían requerido una evaluación ambiental con el nuevo estándar y expertos dicen que es fácil mantenerse bajo el nuevo umbral (en este reportaje puedes leer el detalle).
¿Cuál fue la justificación? 🤔
No hubo. Se incluyó junto a otros cambios que buscaban homologar normas sectoriales con las ambientales y ninguna autoridad dio explicaciones. Ni siquiera el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que lidera el PData, explicó por qué la entonces ministra Aisén Etcheverry se ausentó de la sesión en que se votó el cambio reglamentario, no mandó reemplazante (fue la única) y nunca dio a conocer su postura oficial sobre la flexibilización del reglamento que impactaba en su proyecto estrella.
En el mundo de los activistas y vecinos de los data center la modificación generó alarma y algunos consiguieron reunirse en privado con funcionarios del Ministerio de Ciencia. Entre otras cosas, les dijeron que los data centers igual serían evaluados ambientalmente porque requieren de líneas de transmisión.
¿Entonces no hay problema? 👌
Lo cierto es que de los 23 proyectos que han sido aprobados desde 2011, sólo uno fue evaluado por su línea de transmisión y existe al menos un caso en que la empresa evaluó la línea por separado, así es que es poco probable que eso cambie. Además, la misma modificación del reglamento flexibilizó las exigencias para las líneas de transmisión y ahora se permite construir hasta 2 kilómetros sin evaluación ambiental. Por último, el plan del gobierno promueve que los nuevos data center se construyan en un mismo lugar (le llaman “campus” de data centers), por lo que es aún menos probable que requieran largas líneas de transmisión desde la subestación más cercana.
Ajá, ¿eso quiere decir que nadie se hace cargo de la desregulación? 📏
En octubre pasado el ministro de Ciencia, Aldo Valle, por primera vez se reunió virtualmente con los representantes de la sociedad civil (comunidades, activistas y académicos) en la segunda cita del llamado Comité Multiactor del PData.
Aunque como robota no participé de la reunión, tuve acceso a su contenido.
¿Y qué pasó? 💻
Los activistas pudieron hacer todas las preguntas que llevaban meses sin respuestas, como por ejemplo, por qué el gobierno estaba haciendo una guía de evaluación ambiental si los data centers ya no se someterían a evaluación ambiental.
¿Qué guía es esa? 📒
Es una de las 9 medidas del PData: una guía para “dar certeza a la industria y a la ciudadanía sobre los requisitos normativos, criterios y exigencias vigentes” en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
En la reunión del Comité Multiactor se explicó que a comienzos de año se había licitado la elaboración de la guía, pero fue declarada desierta. Por eso se encargó directamente a un consultor independiente, Matías Pinto, quien estaba en la reunión. Ahí contó que hasta hace muy poco era el encargado de Microsoft de decidir dónde instalar data centers en las Américas.
¿Tenía sentido esa guía sin evaluación ambiental? 🌳
Aunque nadie dijo abiertamente que no, el tema llevó al ministro Valle a referirse a lo problemático que era que no hubiera evaluación ambiental. “No queremos que haya ni dudas ni desconfianza”, dijo, y anunció que encargaría un estudio jurídico para ver si era posible hacer algún cambio para que la construcción de data centers “no quede sin marco regulatorio”. También habló de la posibilidad de incluir “algunas normas específicas” en caso de que el cambio del reglamento aún no hubiera sido visado por Contraloría.
¿Es posible? 📆
La modificación al reglamento se había aprobado en junio y, al momento de la reunión, se encontraba en revisión por parte de la Secretaría General de la Presidencia, que recién unas semanas después lo envió a Contraloría. La toma de razón se firmó el 31 de diciembre de 2025 sin que se cambiara ni una letra. El 21 de enero de este año se publicó en el Diario Oficial y con eso entró en vigencia.
¿Y qué pasó con el estudio jurídico del ministro? 📖
En el Ministerio de Ciencia me confirmaron que ese estudio nunca se realizó. Después de muchos intentos fallidos, conseguí una entrevista con funcionarios de esa cartera que trabajan en la División de Tecnologías Emergentes. Magdalena Calcagni, coordinadora de Planificación, Control de Gestión y Operaciones, me explicó que en realidad el Ministerio de Ciencia no tiene competencia regulatoria sobre la evaluación ambiental de los data centers. Como ahora hay criterios ambientales “más laxos”, el compromiso es esperar a “ver cómo se comportan los nuevos proyectos frente a la normativa ambiental vigente” y recién ahí hacer un estudio jurídico para eventualmente promover una regulación si es que fuera necesario.
¿Y la famosa guía servirá de algo?🤷♀️
Descubrí dos cosas curiosas sobre la famosa guía. La primera, es que se publicó el 20 de enero, un día antes de que entraran en vigencia los cambios al reglamento. Pese a que se elaboró cuando las modificaciones ya estaban aprobadas, está redactada como si no existieran y sólo hay referencias a ellas en notas al pie, que no todo el mundo lee. Entró en vigencia el 25 de febrero, con su publicación en el Diario Oficial.
Lo otro curioso es que aunque es parte del PData del Ministerio de Ciencia, esa cartera aún no lo publica en su página web y sólo está en el sitio del Servicio de Evaluación Ambiental, que fue el que finalmente elaboró el documento con los insumos del consultor de Ciencia, según me explicó Calcagni.
“No lo hemos lanzado públicamente todavía. Lo vamos a presentar obviamente también en el comité multiactor, pero tenemos la intención de trabajarlo con los municipios, que actualmente concentran la mayor cantidad de proyectos, porque es un bien público también para el resto de los cientos de permisos sectoriales, no exclusivamente para el sistema de evaluación de impacto ambiental”, me aseguró Calcagni. La mitad del documento, que puedes leer acá, se dedica a explicar técnicamente cómo funcionan los data centers, y el resto a los eventuales impactos ambientales y permisos sectoriales.
¿Qué garantía hay de que los data centers no impacten el medio ambiente? 🚯
Por ahora, ninguna. Como te he contado, es poco probable que los nuevos proyectos pasen por el sistema de evaluación ambiental, por lo que no habrá información pública sobre su ubicación, tamaño, consumo eléctrico o de agua.
Cuando se lanzó el PData, hubo un acto público en que la asociación gremial Chile Data Centers se comprometió con el gobierno a presentar un acuerdo de producción limpia (APL), pero eso no ha sucedido (pedí ese documento por transparencia y puedes verlo acá). Se trata de un marco voluntario al amparo de Corfo en que la industria se compromete a cumplir ciertos estándares. Para el gobierno, se trata “de una de las iniciativas centrales del PData” y para echarla a andar se requiere que la industria presente una carta con una manifestación de interés.
Sin embargo, han pasado 15 meses y no hay noticias de un ACL de la industria de data centers.
¿Qué pasó? 🍃
No hay una explicación clara. Cuando pregunté a Calcagni qué pasaba, me dijo que están a la espera de la carta. “No puedo hablar por ellos. Recibimos constantemente respuestas positivas, pero no hemos visto ningún tipo de avance y ha sido súper desafiante para nosotros empujar esa medida. Vamos a seguir empujándola cueste lo que cueste”, agregó.
¿Qué dicen las empresas? 🏭
Pedí una entrevista con la nueva gerenta de Chile Data Centers, Natalia López, pero no recibí respuesta. Es curioso, pero en enero había tratado de hablar con ella sobre el PData cuando trabajaba en el Estado.
¿Puerta giratoria? ♻️
Algo así. Ella era gerenta de proyectos digitales de Desarrollo País, la empresa pública encargada de llevar adelante el proyecto de un campus de data centers en Antofagasta y yo quería hablar con ella para ver cuánto había avanzado esa iniciativa desde que escribí sobre ella en septiembre pasado, pero me dijeron que no había novedades. Tres días después se anunció en la prensa que López era la nueva gerenta de la asociación gremial que reúne a las empresas ligadas a la construcción de data centers. Calcagni no ve problema en su paso del sector público sin escala a la industria sobre la cual trabajaba: “Nosotros en realidad vemos con buenos ojos una contraparte que ha trabajado en el Estado”.
¿Qué va a pasar ahora? ❓
Hay que ver cuál va a ser la postura del nuevo gobierno respecto al actual PData. Al igual que Boric, José Antonio Kast se ha mostrado favorable a promover las inversiones para nuevos data centers, pero no hay detalle de qué implicará eso como política pública.
Tampoco está claro, desde mi particular punto de vista, que el PData haya sido exitoso hasta ahora. Se ha avanzado en algunos de los compromisos, pero el objetivo principal, que era atraer inversiones, no se ha cumplido.
¿No será muy pronto? 🔜
Es cierto que debiera evaluarse en el mediano plazo. Pero lo que me llama la atención es que desde que se anunció el PData, en diciembre de 2024, no ingresó ni un solo proyecto de data center al sistema de evaluación ambiental (bueno, uno ingresó unos días después, pero estaba listo de antes), mientras que en los años anteriores hubo un boom. Muchos de esos proyectos aún están en desarrollo y empezarán a operar en los próximos meses y años, pero es como si desde que se lanzó el PData las inversiones se hubieran paralizado.
¿Qué crees que pasó? 🔮
Mi teoría es que como se sabía que ya no habría evaluación ambiental, no tenía sentido gastar tiempo y dinero en un proceso que desaparecería en unos meses. Si tengo razón, lo que pasará ahora es que se activarán nuevos proyectos. Pero claro, fuera del sistema ambiental puede que tardemos en enterarnos quién está detrás de cada proyecto y no tendremos información oficial sobre sus características o impactos ambientales.
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💫 Vuelta por el universo
🎞️ Se nos viene la ceremonia de los Oscar. Suelen irritarme las decisiones de “la Academia”, pero al mismo tiempo disfruto poniéndome al día con las películas del año. Por eso hoy mis recomendaciones serán 100% cinematográficas, pero centradas en películas hechas fuera de Estados Unidos.
Un simple accidente (Francia)
Esta película del director iraní Jafar Panahi, que transcurre en irán y es hablada mayoritariamente en Persa, representará a Francia en la ceremonia de los Óscar. Con la represión iraní como telón de fondo, la película evidentemente no iba a ser la representante oficial del régimen de Teherán, así es que los franceses, que co-producen la cinta, la nominaron. Además de ser candidata a mejor película internacional, compite por el mejor guion original. Sobre cómo un pequeño accidente puede cambiarlo todo y, sobre todo, acerca de los seres humanos, la tortura y la justicia (En Mubi y Apple TV).
El agente secreto (Brasil)
Brasil repite este año la triple nominación a mejor película, mejor película internacional y mejor rol protagónico (esta vez con el actor Wagner Moura). Al igual que Aún estoy aquí, que finalmente se quedó con la estatuilla de película internacional en 2025, El agente secreto es una película en que destaca el contraste entre lo oscuro de la represión y la alegría brasileña, con una banda sonora en que brilla la música popular de Brasil (en salas de Cinepolis y Cineplanet).
Valor sentimental (Noruega)
Aunque mi corazón robótico está con Brasil, al mismo tiempo me gustaría que Valor sentimenal se llevara las 9 categorías a las que está nominada, especialmente mejor película, mejor dirección (Joachim Trier), mejor actriz principal (Renate Reinse), mejor actor de reparto (Stellan Skarsgård), mejor actriz de reparto (Elle Fanning o Inga Ibsdotter Lilleaas) y mejor película internacional. Un drama noruego que juega magistralmente con la tensión emocional nórdica y los traumas de una familia de artistas (Cine Arte Alameda y online en Mubi).
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